Creatividad I: el despertar

Este es un post que escribí y tenía guardado desde hace meses,  y quiero dedicar a una jovencita que me acaba de contar que ´lo suyo´es algo creativo. Pero que está desmotivada porque ha descubierto que ´carece de creatividad´.

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Ante este dilema…

Si nos preguntásemos cómo organizamos nuestras actividades cotidianas, llevamos adelante nuestras relaciones o elegimos nuestras metas, posiblemente  nos enfrentaríamos a que no somos los principales artífices de nuestra vida. Inmersos en un mar de esquemas rígidos e instrucciones de cómo deben ser hechas las cosas, nos limitamos muchas veces a seguir pautas que pueden resultar cómodas, útiles, pero no necesariamente satisfactorias.

Está más que demostrado que la actividad creativa contribuye a sentirnos mejor. Sin embargo, sólo las empresas invierten dinero para potenciar con efectividad la creatividad. Fuera de estos ámbitos, se enseña poco o nada al respecto, y podemos ver como los programas escolares habituales no estimulan la creatividad de niños y jóvenes. Según vamos entrando en la vida adulta, nos volvemos rutinarios, y nos invade el sentimiento de que las cosas sólo se pueden hacer bien de una manera, la que otro nos enseñó. Y que cada vez hay menos oportunidades para ser nosotros mismos. Sin embargo es posible, si nos lo proponemos, aprender a vivir de un modo más creativo, enfrentar nuestra cotidianeidad con una mente más abierta, valorando más opciones que las habituales e imprimir a nuestra vida un sello personal.

Si pudiéramos observar a una persona creativa en plena actividad creadora, veríamos que  disfruta de lo que está haciendo, sin detenerse a pensar en los posibles beneficios. La actividad que está llevando a cabo le proporciona placer más que suficiente para seguir enfrascado en ella. La buena noticia es que todos tenemos capacidad creativa, por más dormida que esté, y que todos estamos programados genéticamente para sentir placer al crear o descubrir algo novedoso. Pero para empezar, debemos ejercitar eso tan abstracto que es la ´creatividad´ como si de un músculo se tratara.

Si tienes un ratito, disfrutarás de escuchar pese al pobre sonido a mi admirado Mario Alonso Puig. Aunque se enfoca (cómo no) al mundo empresarial, el contenido es útil para todos nosotros.

Voy a proponer ahora la primera parte de una receta para recuperar nuestra creatividad  que se desprende de lo que nos cuenta Mihály Csíkszentmihályi, un experto en estos y otros temas, del que volveré a hablar.

ENFRENTARSE A LA PEREZA

Aceptemos en primer lugar que la pereza es una fuerza natural en todos nosotros. El placer de estar descansando es muy útil, evita que nos quedemos sin energía. Sumado al sentimiento de seguridad que proporciona la rutina, constituye una trampa mortal para cualquier brote de creatividad.

Pero quizás sea más productivo aceptar que aquéllos que no son perezosos son quienes han descubierto en algunas actividades más placer aún que en el no hacer nada. Tampoco es positivo sumirse todo el día en una actividad frenética: es indiscutible la necesidad de disponer de tiempo para la reflexión, la relajación y el descanso. Pero como en todo, debemos buscar un equilibrio que nos conduzca a sentirnos mejor y más satisfechos.

No lograremos avanzar mucho en nuestro propósito si intentamos romper radicalmente con nuestra rutina para incorporar alguna actividad creativa. Encontrar el horario en el que esta nueva actividad resulte realmente agradable y no suponga una lucha contra la vida que llevamos actualmente es fundamental para comenzar.

ADUEÑARSE DEL PROPIO TIEMPO

Con el modo de vida actual, gran parte de nuestra energía es absorbida por innumerables distracciones externas e internas. Nos preguntaremos ¿cómo voy a apartar tiempo para nada más?

Las distracciones pueden ser tanto externas como internas. En el caso de las distracciones externas, proponerse descartar aquéllas que son superfluas, filtrando la información y actividades que nos dispersan sin aportarnos nada que consideremos valioso, es un proceso de reconquista apasionante. Observarnos libreta en mano, apuntando lo que hacemos durante un par de días y analizar esas notas por la noche puede arrojar resultados sorprendentes.

En muchos otros casos, nuestra energía se escapa en cavilaciones internas, en sobrevivir en unos tiempos cada vez más complejos, en luchar contra el desánimo o la ansiedad. Aquí es donde desarrollar e incorporar actividades que requieran de nuestra creatividad nos aportará mayores beneficios, aunque es verdad que requerirá un extra de voluntad. Cualquier actividad que logre apartar de la mente las preocupaciones y nos conduzca a centrarnos en el momento presente, aunque sea sólo por unos minutos al principio, mejorará nuestro estado general.

En cualquiera de los casos, los objetivos deben ser alcanzables. Encontrar la forma de desviar algo de atención de lo habitual para dedicarlo con frecuencia y constancia a una actividad que sepamos nos resulte placentera y nos sintamos capacitados para realizar.

Con quince minutos diarios, a una hora fija para facilitar la creación del  hábito de ser creativo (menuda paradoja) , puede ser más que suficiente. Es necesario recordar que la curiosidad y el entusiasmo en un nuevo proyecto no dura mucho por lo que debemos ser constantes y persistentes, centrándonos en cómo estos minutos diarios benefician a nuestro estado de ánimo en general.

ELIGIENDO QUÉ HACER

Encontrar una actividad que nos guste y acorde a nuestras capacidades actuales, es vital para nuestro proyecto. Dado que los expertos afirman que los procesos creativos se producen en aquellas actividades que dominamos, será mucho más probable lograr nuestro objetivo comenzando por algo que ya conozcamos, aunque nos parezca un desafío modesto al principio. Recordar continuamente que el fin es incorporar el proceso creativo a nuestra forma de vivir, y no lo creado en sí, nos animará. No hay actividades mejores que otras, no hay mejores o peores creaciones. No debe esperarse la aprobación externa, el objetivo, si se ha estado inmerso en una actividad que nos ha proporcionado placer, ya está cumplido.

Poco a poco, se irán abriendo nuevas posibilidades, y para seguir disfrutando tendremos que ir aumentando la complejidad de nuestra actividad paulatinamente. Llegará el punto es que podremos transferir esta revitalizada creatividad a otros aspectos de nuestra vida, animándonos a adoptar  soluciones novedosas a cuestiones cada vez más complejas.

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